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    Nov 2 nd, 2016
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    Una forma de emprender, la consultoría independiente como terreno de oportunidades.

    Martin Erdozain

    CFO de bhive. Master en Finanzas Corporativas, Ingeniero Industrial con 15+ años en Supply Chain Management y Consultoría Independiente de Negocios.

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    Una clásica pregunta de las mentes emprendedoras es: CUANDO, CÓMO, y HACIA DÓNDE dar el salto en el camino del emprendimiento propio. Lo más probable es que hayan experimentado desde niños: vendiendo pulseras de conchillas y collares de semillas, limonada en las tardes de verano, ofreciendo cortar el pasto a los vecinos; o como en mi caso vendiendo los nísperos que habíamos recogido directo desde el árbol, para ofrecerlos en la calle.
    Algunos ya lo vieron claro al momento y no se detuvieron más. La universidad fue quizás un medio para un fin: seguir posicionándose en un mercado… y ¡tranquilizar a la familia! Para otros, como es mi caso, todavía seríamos seducidos por el paradigma de éxito de nuestra juventud, crecer en una gran empresa.


    Pero nuestra generación fue testigo de la revolución digital desde su inicio. En mis primeros años en la universidad, internet era algo propio de las áreas de ciencia y tecnología; y los celulares solo eran teléfonos móviles. Internet fue democratizando la sociedad en la calle y algo parecido comenzó a pasar dentro de las empresas. El e-mail nos conectó en igualdad de condiciones y el mismo efecto consiguió en los procesos de decisión; para bien y para mal, todos estaban igualmente accesibles detrás del “to:” o del “CC.”; y el e-mail solo fue el comienzo, tanto que ya parece una antigüedad.


    Las estructuras se comenzaron a renovar de forma cada vez más acelerada, y la consecuencia en la carrera de algunos gerentes hizo que la ecuación esfuerzo-recompensa estuviese cada vez menos segura. Por otro lado, la satisfacción de liderar cambios ya no era privativa de las altas esferas de las compañías. Entendíamos mejor las nuevas tecnologías que nuestros predecesores; ello nos daba una ventaja en el poder de adaptación a esa renovación acelerada.


    De pronto empezó a estar difusa la imagen de éxito…, de pronto, nos acordamos de nuestras pulseras, la limonada, el sonido de la máquina de cortar pasto y de mis nísperos. Solo que ahora la imagen es clara. Ahora es CUANDO. Habiendo hecho el check en el primer casillero del cuestionario, lo habitual es pensar de inmediato en: ¿hacia dónde?, ¿qué hacer? Tener el motus emprendedor y el motus creativo, son dos universos distintos que no necesariamente van juntos.


    Lo que es seguro, es que no se puede avanzar en este camino sin abrirse al terreno de las oportunidades. Un terreno en el que el objetivo es encontrar esa necesidad en particular que somos capaces de satisfacer; ese terreno en el que conoceremos a la gente que nos ayudará en el camino.


    Pero, estimados, difícilmente eso pasará si tenemos un trabajo “full life”. A esta altura antes de hacer el check de “hacia dónde”, nos invade la incertidumbre del “cómo”. Probablemente hace tiempo que nos independizamos de nuestros padres, pagamos un alquiler o una hipoteca, a fin de año nos gusta disfrutar de unas buenas vacaciones y hasta estamos pagando alguna cuota de un colegio.


    Puedes entrar en pánico pensando cómo financiar ello sin un ingreso fijo, pero si lo analizas un poco, ya a esta altura has sido capaz de atravesar situaciones en la vida de las empresas y sabrías como hacerlo de nuevo. Sabes cosas gracias a tu experiencia y ello no es tan fácil de conseguir; y si bien todos los días se aprende algo, ya no son pocas las veces que estás enseñando algo. Esto es simplemente porque lo que ustedes saben y son capaces de hacer, es valioso para los demás; y como en los negocios “no hay almuerzos gratis” bien podrían cobrar por ello.


    La consultoría independiente no es mucho más que eso, hacer lo que mejor sabes hacer, con más riesgos (sobre todo en términos de ingresos), pero también con más oportunidades. En un principio es muy probable que tus ingresos se reduzcan, pero luego dependerá absolutamente de ti. El upside principal es que definitivamente te coloca en el terreno de las oportunidades, al menos así me ha funcionado a mí. En este tiempo he conocido mucha más gente cada año que antes, me han ocurrido muchas necesidades que satisfacer y por sobre todo me han llegado muchas alternativas para emprender. Luego de algunos avances y retrocesos, de algunos éxitos temporarios y fracasos de distinta índole; me uní a un equipo para que juntos desarrollemos una oportunidad. Cualquiera podría decir que la oportunidad me “llovió” del cielo, pero esto está muy lejos de la verdad. Si yo hubiera estado fuera del terreno de las oportunidades probablemente ni me lo hubieran propuesto, o muy posiblemente lo hubiese visto como algo muy lejano o con mucho “riesgo”. Pero el riesgo es algo a lo que la consultoría independiente te termina por acostumbrar. También te acerca a la realidad de estar gestionando el micro negocio que eres tú mismo. Sin pensarlo, la consultoría independiente puede ponerte más del lado del emprendedor que del profesional, y eso hace que el paso siguiente no sea tan largo.


    En el camino de emprender, el “hacia donde” cambiará y se renovará todo el tiempo por lo que ese check quedará “titilando” constantemente. Lo que no cambia es que siempre deberás estar en el terreno de las oportunidades si quieres que las cosas surjan y si quieres encontrar a los equipos que lo harán posible. Para mí la consultoría independiente fue la posibilidad de aventurarme al terreno de oportunidades. Así es como definitivamente puse el Check en el “CÓMO”.


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